Esta serie explora el paisaje como experiencia emocional y perceptiva. Realizadas en distintos lugares del archipiélago de Chiloé, las imágenes construyen atmósferas donde la luz, el agua, la niebla y el silencio transforman el territorio en un espacio de contemplación y extrañamiento. Más que registrar un lugar específico, las fotografías proponen una interpretación sensible del paisaje austral, donde la ausencia humana, las transiciones lumínicas y la presencia constante del mar configuran escenas suspendidas entre memoria, soledad y temporalidad.